Daiana Mouls opinó que los homicidas cometieron el doble homicidio para encubrir el asesinato de su propio padre. “Era cometer un delito para cubrir otro”, declaró ante el Tribunal a cargo del juicio contra Pablo Dlugokinski. En primera instancia, el ex policía Víctor Dlugokinski y Leandro Bublitz fueron condenados a prisión perpetua
Daiana Mouls (29) volvió a revivir el dolor que la estremece desde hace más de ocho años, cuando asesinaron a su mamá Olivia Márquez (46) y a su padrastro Sandro Leiva (41). En abril de 2021, declaró en el marco del primer juicio contra el ex cabo de la Policía de Misiones Víctor Dlugokinski (39) y Leandro Bublitz (42), quienes fueron condenados a prisión perpetua.
Pero ayer, en la primera jornada del segundo juicio por el mismo hecho, esta vez contra Pablo Dlugokinski (42), Mouls se animó a contar más de lo que dijo hace cuatro años y descorrió el telón sobre el presunto móvil del doble crimen perpetrado el 28 de marzo de 2017 en Puerto Rosario, municipio de Florentino Ameghino.
Si bien la hipótesis que desarrolló sobrevoló el expediente desde un primer momento, recién en la víspera la hija de Márquez lo ratificó ante el Tribunal Penal Uno de Oberá.
“Tuve que reconocer a mis padres en una bolsa en estado de descomposición. Leer el peritaje, todo lo que les hicieron. Los golpearon, arrastraron. Y estoy segura de que no hicieron nada”, dijo Mouls.
La última parte de su frase respondió a lo que oportunamente declaró el condenado Bublitz, quien mencionó que los hermanos Dlugokisnki le confesaron que pergeñaron el doble homicidio porque sospechaban que la pareja mató a su papá, Ildo Victorino Dlugokinski (58), quien murió calcinado en el incendió de su vivienda, el 25 de marzo del 2017. Tres días después desparecieron Márquez y Leiva.
En ese punto, la testigo recordó que, al momento del deceso de su padre, Pablo Dlugokinski vivía en Brasil y vino para el velorio de su papá.

“Sabían algo”
Fue entonces que el ex policía habría pergeñado un siniestro plan para deshacerse de Márquez, que era su tía, y de Leiva, quienes -según lo que contó Mouls- sospechaban de su responsabilidad en el incendio y muerte de su padre.
Frente al Tribunal, mencionó que el mismo día que desaparecieron habían estado con ella en Oberá, donde estudiaba.
“Mi mamá y mi papá sabían algo, ese día que vinieron estaban raros. El día anterior estuvieron en la casa de Víctor festejando un cumpleaños y ese día el papá de ellos le atacó a Víctor, a su propio hijo. Ellos toda la vida tuvieron problemas con su padre”, declaró.

En tanto, recordó que Pablo Dlugokinski “vino para el funeral de su padre, pero no sé qué historia le contó su hermano. Era cometer un delito para cubrir otro. Como no les tembló la mano para hacer lo que le hicieron a la tía, no le tembló la mano para hacer con su propio padre”.
Así, Mouls ventiló el presunto móvil de los homicidas: a instancias de la versión que Víctor le dio a su hermano Pablo, decidieron ejecutar a las víctimas por una supuesta venganza.
Entre lágrimas, recordó que “ambos comieron en mi casa, durmieron en mi casa. Cuando el papá los echó, vivieron con nosotros porque no tenían adónde ir. Víctor se recibió de policía porque mi mamá le pagó la carrera. Ese fue el precio que mi mamá pagó por ser buena”.
La clave de la moto
Daiana Mouls indicó que era hija única de Márquez, quien la crio sola. También reconoció que sentía a Leiva como su padre.
Los Dlugokinski y Bublitz son sus primos, por lo que la tragedia le caló más hondo. De todas formas, por la saña desplegada por los asesinos, consideró que “si ese día yo hubiera estado en la casa de mis padres, seguro me pasaba lo mismo”.
En ese entonces estudiaba y vivía en Oberá, por eso se enteró de la desaparición por otros familiares.
“La casa estaba como que recién salieron, pero no volvían y nadie sabía nada. Hice la denuncia porque no podían desaparecer así dos personas grandes en una moto”, señaló.
Precisamente, la moto de las víctimas resultó ser clave para la rápida resolución del caso, ya que el mismo 28 de marzo los implicados fueron identificados por una patrulla de Gendarmería trasladando la 110 en el baúl del Aveo del policía.
Ese registro, una vez que los restos del rodado fueron encontrados en el arroyo Los Toros, resultó determinante en la acusación.
“Mi mamá y mi papá trabajaban con Víctor, en la chacra. Por eso fue a la primera persona a la que le pregunté cuando desaparecieron y me dijo que no sabía nada, pero resulta que estaba hablando con uno de los asesinos”, lamentó.
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Daniel Villamea, periodista, hincha de River (no fanático), Maradoniano, adicto a Charly García, Borgiano y papá de Manuel y Santiago, mis socios en este proyecto independiente surgido de la pasión por contar historias y, si se puede, ayudar a otros.