“Tiró el machetazo al cuello de mamá, quise atajar y me trozó la mano”: grave antecedente del violento que atemoriza barrio Gunther
En la semana se viralizaron imágenes de la violencia desplegada por Renee Ricardo De Los Santos (44), alías “Pacheco”, en barrio Gunther. El hombre posee un amplio prontuario delictivo y sigue libre. Relato de una víctima a la cual le ocasionó una discapacidad de por vida
El domingo pasado, Renee Ricardo De Los Santos (44), alías “Pacheco”, llegó a un kiosco del barrio Gunther, en Oberá, machete en mano y a los gritos. Amenazó al propietario y destrozó un toldo del frente.
Su violento accionar fue registrado por las cámaras de seguridad del local. Alertados sobre el hecho, personal policial se dirigió a su domicilio y el implicado los recibió con insultos y amenazas.
“Yo voy a ir preso, pero a uno yo voy a matar con un machetazo. Mal acostumbrados son. Te juro por Dios y por mi hijo que les voy a matar…”, lanzó desencajado. La secuencia también fue grabada y circuló por redes sociales.
Para no agravar la situación, los uniformados se retiraron del lugar y tendieron una espera encubierta en inmediaciones del domicilio, aguardando la salida de De Los Santos, lo que se concretó más tarde y lograron apresarlo.
De todas formas, por disposición del Juzgado de Instrucción Uno, el citado estuvo detenido menos de 24 horas y recuperó la libertad.

Pero los incidentes del pasado fin de semana están lejos de ser los más graves perpetrados por el mismo individuo, quien acumula diversas causas y hasta purgó una condena por lesiones graves, hecho en el cual una menor resultó con secuelas de por vida.
Aquel episodio se registró el 24 de septiembre de 2016 en el barrio Gunther y quedó marcado en la cicatriz que atraviesa la mano derecha de la víctima, hija de una ex concubina del sindicado.
“Le tiró un machetazo al cuello de mi mamá, yo estaba atrás de ella y metí la mano. Me dejó discapacitada, pero le salvé a mi mamá”, reflexionó R. B. (26).
Noche de terror
En diálogo con este medio, la mujer contó que al momento de la terrible agresión tenía 17 años y hacía poco que había vuelto de Buenos Aires por pedido de su progenitora.
“Mi mamá tiene tres hijos con Pacheco y yo me tuve que ir porque era una tortura vivir con él por la violencia y las amenazas. Pero se ve que mi mamá estaba enamorada y lo aguantaba. Hasta que llegó un momento en que ella se enfermó y me pidió que vuelva. A los pocos días, ella estaba haciendo empanadas y mi hermanito de 3 años quería una; entonces Pacheco agarró y le metió una entera y caliente en la boca”, relató R. B.
Ese hecho derivó en una fuerte discusión, insultos y agresiones por parte de De Los Santos. Tuvo que intervenir un vecino y el hombre se fue de la casa jurando venganza.
Pasaron algunos días y una noche volvió borracho y a los gritos, machete en mano.
“Lo mismo que en los videos de la semana pasada, con esa actitud de matón. Por eso sentí tanta impotencia, porque pasan los años y sigue haciendo lo mismo”, lamentó la mujer.
Sobre la noche del 24 de septiembre de 2016, rememoró: “Gritaba que nos iba a matar, que a él no le tocan. Mi mamá salió al portón y yo me paré atrás de ella; de repente, tiró el machetazo al cuello de mamá, quise atajar y me trozó la mano”.
Del resto recuerda “gritos, sirenas… algunos flashes”, como describió.
“Gracias a Dios los policías envolvieron mi mano en varias toallas y me llevaron rápido al Hospital. Y de ahí al Hospital Madariaga de Posadas. Me reconstruyeron la mano con tendones de la pierna y estuve tres meses internada”, precisó.

Al borde de la muerte
La reconstrucción del miembro demandó tres cirugías, ya que después de la primera la sangre no circulaba, fue necesario otro injerto y la herida quedó abierta.
“De ahí me pusieron sola en una habitación por el riesgo a infecciones. Un tiempo estuve bastante bien, pero hoy no tengo movilidad en la mano derecha. Me explicaron que, por el traumatismo del hueso, se desarrolló un fluido que inflama y eso es lo que duele”, detalló.
Pero además del daño físico permanente, también afronta secuelas psicológicas, al punto que años atrás se mudó y reside en otra localidad, todo por temor al hombre que le hizo tanto daño.
“Yo casi me muero y él estuvo preso un par de años. Incluso, después del ataque estuvo prófugo como tres meses. Si cuando salí del Hospital me llamaba y decía que me iba a degollar. Me tuve que ir de Oberá”, contó vía telefónica.
Pidió no revelar su ubicación actual por temor al violento. Asimismo, dijo que pudo rehacer su vida y tiene dos hijas que le alegran la vida.
Por el hecho de 2016, De Los Santos cumplió una condena de cuatro años. Primero estuvo alojado en la cárcel de Cerro Azul y cumplió la sentencia en el penal de Oberá.
Al respecto, R. B. hizo hincapié en que “ese hombre es un peligro porque él realmente se siente intocable. Para colmo ni trabaja porque tiene une pensión por discapacidad, cosa que yo no conseguí, siendo que me destruyó la mano”.
Asimismo, mencionó que el último lunes su mamá radicó una nueva denuncia contra De Los Santos porque residen en el mismo barrio y continuamente la molesta. También acumula denuncias de otros vecinos.
Amplio prontuario
Según confirmó este medio, el citado posee causas por lesiones, amenazas y estafa en Los Helechos, donde residía antes de mudarse al barrio Gunther de Oberá.
En tanto, el abril de 2023, fue denunciado por Miguel Ángel Vargas, intendente de la localidad de Guaraní, quien en primera instancia llamó a la policía porque De Los Santos estaba frente a su casa y lo amenazaba.
Cuando llegó la patrulla, el sindicado aún estaba en el lugar. Gritaba que incendiaría el coche de Vargas, al tiempo que dio golpes de puño en la puerta del lado conductor y en el capó, provocando abolladuras.
Ya en abril de este año, el mismo individuo protagonizó un choque en barrio Gunther, tras lo cual tomó un cuchillo de abajo del asiento de su moto y amenazó al conductor del otro vehículo afectado, un Ford Territory.

Con el cuchillo, el violento ocasionó daños en la puerta del rodado, cuyo propietario grabó la secuencia y entregó el video a la policía.
Luego de la denuncia el agresor fue ubicado en su casa, en el mismo barrio Gunther, Si bien en primera instancia se negó a salir, los uniformados lo convencieron y lo llevaron al Hospital, ya que tenía una pierna lastimada.
Luego quedó detenido por amenazas y daño. Asimismo, el test de alcoholemia confirmó que se encontraba en estado de ebriedad.
Lejos de reflexionar sobre su conducta, el pasado fin de semana volvió a protagonizar serios incidentes, primero agrediendo a un comerciante vecino y después a los policías, a pesar de lo cual apenas fue demorado unas horas.
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