“Me mudé porque amenazó con quemarme la casa y la justicia no actúa”: grave denuncia por violencia de género contra un penitenciario obereño
Este mediodía, efectivos policiales acudieron a un domicilio de calle Río Salado, en Villa Lohr de Oberá, luego que Gabriela Gazano (35) activara el botón antipánico que tiene instalado en su teléfono por disposición judicial a raíz de una serie denuncias contra su tío Gustavo D., suboficial retirado del Servicio Penitenciario Provincial (SPP).
Cansada de agresiones y amenazas de muerte, la mujer decidió mudarse de la casa que habitó diez años, lindera al domicilio donde reside el agresor.
El trasfondo del conflicto tiene que ver con el terreno familia, actualmente en sucesión. A su vez, Gazano posee la cesión de derechos y acciones de María Amelia Lohr, heredera del propietario original.

En tanto, según consta en una serie de denuncias, el penitenciario la hostiga permanentemente, por lo que decidió mudarse.
“Como ni la policía ni la justicia me dan respuestas, decidimos mudarnos. Mi mamá se ofreció para cuidar la casa, dijo ‘a mí no me va a hacer nada’, pero cuando estábamos trayendo las cosas de ella, llegó el hermano y empezó a agredirnos. Toqué el botón antipánico y la policía demoró como media hora, y cuando llegaron la verdad que no me sentía para nada contenida ni protegida. Es más, se pusieron a tomar tereré con él y dejaron que haga lo que quiera”, aseguró.
El violento tiró y rompió varias pertenencias de su sobrina, de lo que hay registros fotográficos.



En diálogo con este medio, la víctima contó que está embarazada y, ante la falta de garantías, decidió resignar la vivienda.
“Nadie se quedó en la casa, juntamos todo, la casa quedó vacía. Sacamos todo porque dijo que va a quemar la casa. De última es pérdida económica, pero no una vida. Me fui y lo hago público por si me pasa algo, para que quede algún registro”, alertó.

Sin ocultar su tristeza, subrayó: “Yo seguí todos los pasos legales. Hice denuncias, pedí ayuda, pero nunca me brindaron contención ni protección ni me siento segura como mujer. Es increíble la impunidad que tiene esta persona”.
“Me tiró piedras, me amenazó de muerte y me llegó a tirar caca. Agredió a mi pareja, que también lo denunció. Incluso cortó la luz para anular las cámaras y golpear a mi pareja. La semana pasada salía para ir al gimnasio y me gritó que me iba a matar. No podemos vivir más así”, remarcó.

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