“Pisadas con sangre hasta la puerta, por donde salió a pedir ayuda”: a cuatro años del asalto a Gladis Gómez, otro homicidio impune en Oberá
Se cumplen hoy cuatro años del asalto que derivó en el homicidio de la catequista y comerciante Gladis Gómez, crimen por el que no hay detenidos ni sospechosos. Rafaela Gómez, hermana de la víctima, se expresó en un sentido posteo en Facebook
La noche del 2 de marzo de 2022, Gladis Gómez (39) asistió a misa y volvió para atender un rato más su almacén, sobre calle Piedrabuena y Paraguay de Oberá. Apenas abrió el local fue abordada por motochorros, uno de los cuales le disparó con un arma de fuego.
A consecuencia de un impacto de bala en la cabeza, la víctima agonizó durante once días en el Hospital Samic, donde finalmente falleció.
Por el hecho fueron detenidos tres hombres, aunque a lo largo de proceso todos fueron excarcelados y el expediente volvió a foja cero. Hoy no hay sospechosos por el homicidio de Gómez.

“Hoy 2 de marzo, como olvidar aquel día hace cuatro años, donde todo ocurrió normalmente hasta que llegó la noche donde ella me dejó de contestar los mensajes porque justo estábamos escribiéndonos. Y de repente recibí una llamada de mi padre, diciéndome que llame a la policía porque le dispararon a Gladis. Primero no creía, pero igual llamé a la policía y seguía intentando comunicarme con ella y no había caso”, escribió hoy Rafaela Gómez, hermana de la víctima.
En un sentido posteo en Facebook, recordó aquella fatídica noche: “Justo yo había salido del trabajo, estaba esperando el cole para ir a casa. Entonces llamé un remís, fui hasta su negocio y me encontré con esa escena: móviles y policías por todos lados. Pero ella ya no estaba, la ambulancia ya le había llevado. Mi hermana Lili le había acompaño. Entonces me quedé, porque alguien tenía que quedarse para entrar al negocio con los policías, que iban hacer su trabajo, tomar huellas, etc., etc”.
“Entro a ese lugar, un charco de sangre y pisadas con sangre hasta la puerta, por donde salió a pedir ayuda. Y ahí empezó todo, días de desesperación, rogando a Dios que se salve, esperando un milagro que no sucedió porque terminó falleciendo luego de once días de luchar por su vida”, concluyó.
Crimen impune
La investigación se estancó en un callejón sin salida y la familia de la víctima sufre el doble. Incluso, reconocieron que tienen pocas expectativas en el accionar de la justicia.
“Hoy es muy difícil creer que se pueda llegar a encontrar a los culpables y esclarecer el homicidio de mi hermana. Tuvimos varias experiencias malas en el juzgado y la verdad no tenemos esperanza. Para nosotros es como sufrir el doble: por la muerte de Gladis y por la falta de justicia”, graficó Liliana Gómez, en una entrevista anterior.
Gladis Gómez era comerciante y catequista, rol que cumplía con enorme compromiso en la comunidad de Cristo Rey.

“Montaron un show”
Ya sin sospechosos, a todas luces la investigación del homicidio de Gladis Gómez comenzó mal y terminó peor, ya que se basó en el relato de un testigo con prontuario criminal que reconoció que fue presionado por la Policía.
La pesquisa se vio apurada por el clamor social por justicia, terminó en un callejón sin salida y propició la impunidad.
“Tan mal hicieron las cosas, que hoy en día los tres sospechosos del asesinato están libres por falta de mérito y el caso volvió foja cero”, indicó Rafaela Gómez.
En tanto, reflexionó que “como van las cosas, la muerte de Gladis va camino a quedar impune, como tantas otras. La pequeña esperanza que tenía, ya las perdí”.
Por su parte, Liliana señaló que recién hubo supuestos avances cuando la comunidad se encolumnó tras el reclamo con masivas manifestaciones.
“Montaron un show y detuvieron a perejiles o ex convictos que entran y salen, sólo para desviar y hacer pasar el tiempo. Detuvieron a los sospechosos el día de la primera marcha y cuando falleció Gladis. En ese momento la prensa estaba muy presente y aprovecharon para hacer su show”, cuestionó.
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