Reclamo de una madre obereña por demora judicial en el expediente de abuso de su pequeña de 4 años
La denuncia contra el padre de la víctima fue radicada hace catorce meses. Aún no se realizó la Cámara Gesell. “Es ir al juzgado y volver más decepcionada”, lamentó la madre de la pequeña de 4 años. El expediente se tramita en el Juzgado de Instrucción Uno de Oberá
El 4 de enero del año pasado, una madre obereña confirmó la peor de las sospechas. Su hija de 4 años le mostró en detalle, utilizando una muñeca, lo que le hacía su propio papá cuando la llevaba con él.
La denuncia fue radicada ante la Comisaría de la Mujer y el expediente por abuso sexual simple recayó en el Juzgado de Instrucción Uno de Oberá.
Llamativamente, transcurridos catorce meses de la presentación, la criatura ni siquiera fue indagada en Cámara Gesell, considerada una prueba clave en delitos contra la integridad sexual de menores.
El acusado tiene 31 años y se preserva su identidad para no exponer a la víctima. Se lo acusa de manosear a su hija desde que tenía 3 años, tal como describió la propia chiquita con detalles estremecedores.
“Hace catorce meses que hice la denuncia y el juzgado no movió nada. Ni siquiera pude renovar la prohibición de acercamiento. La excusa que ponen es que no tienen juez, que están desbordados y les dan prioridad a las causas con detenidos. Me parece una tomada de pelo, una falta de respeto. Es ir al juzgado y volver más decepcionada”, lamentó la progenitora en diálogo con este medio.
Vale mencionar que por la renuncia y luego jubilación de la jueza Alba Kunzmann de Gauchat, hace seis años el Juzgado de Instrucción Uno de Oberá no cuenta con un juez oficial.
Venía subrogando Pedro Píriz, pero en octubre del año pasado asumió como vocal de la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Menores de Posadas.
Así, actualmente el juez de Instrucción Dos, Horacio Alercón, debe atender los dos juzgados penales de Oberá, lo que genera retardo judicial e innumerables reclamos.
El horror
En ese contexto crítico, el expediente de la niña que habría sido abusada por su propio padre evidencia serias limitaciones que conspiran contra la necesaria búsqueda de la verdad.
Al respecto, al no encontrar respuestas por su cuenta, yendo y viendo al juzgado durante meses, la progenitora tuvo que contratar a una abogada particular, aunque ni así logró respuestas.
Sobre el caso, precisó que en 2018 conoció al implicado y fueron novios, pero después “convivimos poco tiempo, era una relación inestable, con idas y vueltas. Estuvimos juntos hasta octubre de 2023”.
“Cuando recién nos separamos, nos mudamos a Candelaria y él viajaba a visitar a la nena. A principios de 2024 volvimos a Oberá y en marzo salió el régimen de visitas: la veía dos veces por semana, más fines de semana de por medio. La nena tenía 3 años,
un día volvió y me contó que el papá la lastimó con el jabón. Otra vez volvió con las partes íntimas muy irritadas y me alarmé”, relató al borde del llanto.
Ante las evidencias físicas, la mujer comenzó a indagar y se topó con el horror, lo peor que le puede pasar a una criatura a manos de quien la debería proteger.
“Le pregunté qué pasó y me dijo que el papá la lastimó, y se tapó la cara; me dijo ‘no te puedo decir, mami’. Al otro día me dijo que se había equivocado. Como que no podía contar lo que había pasado”, indicó.
“Siento impotencia”
La madre insistió y la pequeña fue explícita, reconociendo los tocamientos de su padre. “La bañé y le estaba secando las piernitas, y me dijo ‘qué lindos tus masajes, mami’. Eso me llamó la atención y le pregunté quién le hacía masajes, y me dijo que el papá. Entonces agarré una muñeca y le pedí que me muestre cómo eran los masajes que le hacía el padre. Ahí comprendí todo. Fue un horror”, graficó.
El 4 de enero del año pasado radicó la denuncia y el 7 viajaron al Cuerpo Médico Forense, en Posadas.
El segundo paso importante es el testimonio de la niña en Cámara Gesell, lo que, transcurrido más de un año, sigue en espera.
“En el Juzgado de Instrucción Uno me repiten que ya va a salir, que pidieron turno. Y cuando insisto me dicen que tienen muchas causas, que no tienen juez. Así desde hace catorce meses. Mientras tanto, el padre anda como si nada por la vida y maneja para una aplicación. Me pregunto, con el antecedente que tiene, quién cuida a los menores que lleva en su auto”, alertó con criterio.
Si bien hasta mediados del año pasado estuvo vigente la prohibición de acercamiento del sindicado hacia la víctima, según la denunciante, en el juzgado le habrían informado que no renovaron la medida por carecer de un juez competente tras la salida del subrogante Píriz.
“Mi hija ni siquiera tiene tratamiento psicológico porque me dicen que podría verse influenciada a la hora de declarar en Cámara Gesell, lo que ni siquiera sabemos si va a salir. Siento impotencia porque parece que el caso de mi hijo no importa”, reclamó.
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