Pasó tres años preso por abuso de una nieta y en el juicio resultó inocente
La acusación se basó en la denuncia de la hija del acusado, quien aportó dos videos de una supuesta situación comprometedora. Ya en el juicio, se probó que los videos no eran prueba de ningún delito. La puja con su ex por la propiedad, como posible trasfondo de una denuncia falsa
Después de pasar más de tres años privado de la libertad, Ramón Saturnino M. fue absuelto tras un juicio oral realizado en el Tribunal Penal Uno de Oberá, donde llegó acusado abuso sexual en perjuicio de una nieta, entre los 10 y 12 años.
El hombre, con domicilio en Aristóbulo del Valle, fue denunciado por la madre de la pequeña en octubre de 2022, quien lo acusó después de que supuestamente la menor le manifestara episodios de abuso, y la aparición de dos videos en un chip de teléfono celular de un diálogo del acusado con la nena, dentro de la habitación, que, a su criterio, resultaban reveladores, y fueron incorporados a la causa.
Durante la audiencia comparecieron seis de ocho testigos citados, quienes brindaron declaración testimonial ante los jueces David Ezequiel Milicich, Horacio Paniagua y Jorge Villalba (subrogante). Además, en otro tramo del debate se reprodujo la cámara Gesell realizada a la menor y se proyectaron los videos de la mencionada situación que en aquel entonces disparó la denuncia.
Los testimonios que escucharon las partes, además, aportaron elementos que beneficiaron la situación del imputado. Posteriormente, al momento de los alegatos, el fiscal Fernández Rissi -en una postura distinta a la sostenida durante la etapa de instrucción y a la decisión de su colega que había dispuesto la elevación de la causa a juicio- resolvió no formular acusación. Es que, a su criterio, la evidencia presentada durante el debate no permitía sostener la imputación por resultar inconsistente, por lo que tampoco resultaba viable solicitar una pena condenatoria.
En consonancia con eso, el triunvirato de jueces resolvió su absolución y de esta manera, el acusado se retiró sin esposas de la sala de debates y dispuesto a recuperar el tiempo que pasó en prisión.
La denuncia
Según surge de la documentación judicial, la investigación se inició en octubre de 2022. La denunciante manifestó que tomó conocimiento de una posible situación de abuso luego de ver los videos almacenados en un chip de teléfono celular que pertenecía a su padre, pero que en ese momento estaban en manos de su madrastra.
De acuerdo con su relato, en esas grabaciones (inaudibles, borrosas y desenfocadas a criterio de los peritos que la analizaron) aparecía supuestamente la víctima junto al acusado charlando en la habitación y el hombre le entregaba dinero, situación que le generó preocupación y motivó que hablara con la niña.
Siempre según lo que consta en el expediente, durante esa conversación la nena le habría manifestado que había sido abusada por su abuelo en varias oportunidades y la denunciante decidió realizar la denuncia ante las autoridades.
No obstante, al analizar el material audiovisual incorporado a la causa, los investigadores dejaron constancia de que el contenido no permitía determinar con claridad lo que sucedía en las escenas, ya que en las imágenes se observaban principalmente objetos dentro de una habitación y se escuchaban voces de fondo sin que pudiera identificarse con precisión el diálogo.
Durante la etapa de investigación, el acusado negó las acusaciones. Según su versión, la denuncia se habría originado en medio de conflictos familiares y que aquella vez le dio plata a su nieta para que se comprara un picolé.
El imputado sostuvo que en una oportunidad escuchó que la nieta lloraba y que posteriormente le comentaron que había mencionado a otra persona como responsable. A partir de ello, consideró que posteriormente algunos familiares habrían decidido responsabilizarlo a él, ya sea por malentendidos o por disputas internas.
Posible venganza
En su declaración también mencionó que mantenía conflictos con su ex pareja y que esa situación podría haber influido, porque ella quería quedarse con su propiedad. Asimismo, señaló que padecía problemas de salud que, según afirmó, le dificultaban mantener relaciones sexuales.
Respecto de este último punto, en el expediente se incorporaron informes médicos que indicaron que ciertas afecciones físicas mencionadas no necesariamente implican una imposibilidad para mantener actividad sexual, por lo que ese argumento no pudo confirmarse ni descartarse de manera concluyente con los estudios disponibles.
Por otra parte, la víctima fue entrevistada mediante el procedimiento de cámara Gesell, instancia en la cual relató ante los profesionales que sufrió abusos sexuales en distintos momentos, inclusive cuando acudía a la vivienda de su abuelo. En paralelo, el expediente incluyó exámenes médicos realizados a la menor que no detectaron desgarros ni lesiones físicas de interés médico legal.
En cuanto a los informes de evaluaciones de índole psicológico, indican que la menor presentaba indicadores emocionales compatibles con situaciones de angustia y estrés, aunque los especialistas aclararon que esas evaluaciones, por sí solas, no permiten confirmar de manera concluyente la existencia de un hecho de abuso.
Todos estos elementos formaron parte del material analizado dentro del proceso de instrucción y en el debate oral, aunque no fueron suficiente para probar que M. haya cometido el delito, por ende, fue absuelto y recuperó la libertad.
Texto: Cristian Valdez
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