Desesperada por ayuda: una obereña grabó a su hijo de 16 años fumando droga
La imagen parece sacada de algún callejón de una gran ciudad, de una película o un documental que relata los estragos de la droga. Pero el video fue grabado en Oberá por la madre de un adicto de apenas 16 años.
La maldita pipa ya hace estragos y cada día son más las víctimas. Verdaderos zombis que trajinan la ciudad en busca de plata para comprar la próxima dosis de paco o pasta base.
Y en esa búsqueda infernal, les roban a sus propios padres, a vecinos y desconocidos. Se juegan la vida por el veneno que destruye sus cuerpos y sus almas, y ponen en riesgo a sus víctimas.
“Cada vez se pone más agresivo. No puedo comprar nada porque se lleva para vender y comprar drogas. Me roba para drogarse. En el Juzgado de Familia me dijeron que le denuncie y haga una restricción, pero así va a quedar en la calle, va ser peor. No lo puedo abandonar”, comentó su mamá, quien cría sola a tres hijos.

En diálogo con NDA, contó que el más grande (J. F.) cayó en la adicción desde muy chico, al punto que lo expulsaron de la Escuela 184 de San Miguel cuando cursaba cuarto grado.
“Tenía muy mal comportamiento y llevaba porros a la escuela. Empezó con eso, con la junta del barrio. Pero todo empeoró con la pipa. Nosotros nos tuvimos que mudar de San Miguel porque les robaba a los vecinos y llegó un punto en que me amenazaron con quemar mi casa”, explicó.
Otro aspecto que la atormenta es que sus hijos más chicos, de 6 y 3 años, comenzaron a absorber la conducta del mayor, al que fumando grabó escondida para demostrar la gravedad del caso.
“Necesito que me ayuden con él, que lo internen, pero el juzgado me pide mil papeles y cada vez se pone peor, más agresivo. Ya no puede estar acá, es mala influencia hasta para los hermanitos. Ellos cuentan ‘mi hermano pipea’, lo ven cuando se droga. Siento dolor, impotencia, pero sola no puedo con él”, remarcó.
Desesperada y al borde las lágrimas, reconoció “me roba hasta las ropitas de los hermanitos, la mercaría, todo. Ya tiene antecedentes, la justicia sabe. La Policía y la Municipalidad también están al tanto de la gravedad del caso, pero nadie me ayuda”.
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