Una nueva pista podría revelar la autoría de un choque impune desde hace trece años
En abril de 2013, Karina Vieira manejaba una moto y fue embestida por un camión que se dio a la fuga, hacia Los Helechos. La víctima sufrió la amputación de una pierna. El responsable nunca fue identificado. Hace poco surgió una pista, “pero yo no puedo investigar”, expresó
Hasta la noche del 15 de abril de 2013, Karina Vieira -hoy de 47 años- era una mujer activa, trabajaba y criaba a sus cuatro hijos. Tenía ilusiones y proyectos. Pero un camión, hasta hoy nunca identificado, chocó la moto en la que viajaba y se dio a la fuga.
A poco de cumplirse trece años del hecho, hasta el momento se desconoce quién era el conductor del rodado cuyo accionar implicó secuelas de por vida para Vieira.
La mujer sufrió fracturas expuestas a la altura de la rodilla y la tibia izquierda, fractura del brazo izquierdo, abertura de pelvis y múltiples excoriaciones en varias partes del cuerpo.
Durante una década de tratamiento para salvar la pierna, en 2023 se decidió la amputación y desde el año pasado usa una prótesis, a la cual todavía se está acostumbrando.
En medio de ese proceso, semanas atrás un conocido de la localidad de Los Helechos, donde reside, le dio una pista que arrojó cierta expectativa para vislumbrar la identidad del camionero que la atropelló y se escapó.
“Yo lo que siempre conté, es que era un camión rojo, un Merecedes, que se fue para el lado de Los Helechos. Esa imagen no se me borra. Hace poco, una persona del pueblo me contó que hay un Mercedes rojo tapado en una chacra, acá cerca. Todavía me preguntó: ‘¿será que no es el que te chocó?’, y la verdad que podría ser, pero yo no puedo investigar”, reflexionó.
En tanto, subrayó que “la persona que me chocó no puede decir que no se dio cuenta. Lamentablemente, la policía ni la justicia nunca se interesaron en mi caso y quedó todo así. Pero me parece injusto porque fue mucho el daño que me hizo”.
Noche trágica
El siniestro vial se registró el 15 de abril de 2013, alrededor de las 21.30, sobre ruta provincial 5, casi calle Don Bosco, a unos 500 metros del Parque de las Naciones de Oberá. Vieira conducía su moto Corven Energy 110 cuando fue embestida por un camión cuyo chofer escapó de la escena.
“Vi que era un camión Mercedes rojo, me encandiló y le hice señas de luces. Después de eso sólo me acuerdo que me desperté en el Hospital y escuché que un médico decía: ‘hay que cortarle la pierna’, pero a los gritos le dije que no, y también mis familiares que estaban ahí”, recordó.
En principio, fue trasladada e intervenida quirúrgicamente en el Hospital Samic de Oberá. Tras detener la hemorragia, el cirujano alertó que su cuadro era muy muy delicado, tras lo cual permaneció cuatro días en coma y una semana en terapia intensiva. Más tarde fue derivada al Hospital Madariaga de Posadas donde iniciaron la reconstrucción de la pierna. En total, estuvo tres meses internada.
Fueron varias operaciones, interconsultas en Buenos Aires y promesas incumplidas, ya que nunca consiguió las prótesis que requería para la tibia destrozada. Se trata de una serie de tutores importados que hubieran posibilitado suplantar los 12 centímetros de hueso que le faltaba.

“Nunca pude conseguir los tutores ni los pude comprar porque son carísimos. Por eso, en noviembre de 2023 decidimos amputar desde la rodilla. Me operaron en el Hospital Madariaga, todo salió bien y hace un año tengo la pierna ortopédica”, detalló.
Al mismo tiempo, remarcó que aquella noche “gracias a Dios tenía el casco abrochado, si no, no estaría acá”.
Justo reclamo
Pero la cuestión física no es la única secuela que le dejó el choque, ya que la justicia tampoco hizo su parte: nunca encontraron al responsable del accidente y el hecho sigue impune.
En diálogo con este medio, lamentó que “nunca se investigó quién me atropelló, la policía nunca se interesó. Nunca me citaron ni me preguntaron si me acuerdo de algo”.
“Es triste porque me complicó mucho la vida y los proyectos que tenía. Cuando pasó eso mis cuatro hijos eran chiquitos y no fue fácil, pero con apoyo de mi familia salimos adelante”, destacó.
Asimismo, opinó que “seguro si la víctima era alguien de plata o apellido, hubieran investigado a fondo y encontrado al culpable. Pero soy pobre, no tengo contactos ni apellidos”.
Sobre la nueva pista, consideró que podría tener sustento, siempre y cuando las autoridades avancen la misma.
La mayoría de sus heridas sanaron con el paso del tiempo, pero nunca se recuperó de la grave lesión en la tibia.
Incluso, en un momento se mudó a Buenos Aires, donde tiene familiares y gestionó los tutores a través de Desarrollo Social de la Nación.
“Pero una cosa u otra nunca conseguí la prótesis y opté por la amputación, no quedaba otra. Ahora me estoy acostumbrando a la pierna ortopédica, que no es fácil como muchos piensan”, remarcó.
Hoy, sin posibilidades de trabajar, percibe una pensión por discapacidad de 300 mil pesos, por lo que hace malabares para llegar a fin de mes.
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