Un año de la tragedia del arroyo Yazá: una cruz, una Virgen y un desastre que cada día duele más
En el puente, una cruz recuerda a las víctimas. Abajo, aún perduran restos del chasis del colectivo; mientras que, al pie de una columna, el retrato de una Virgen anónima custodia a los vivos que transitan por el lugar
La tragedia del puente del arroyo Yazá, en Campo Viera, es una síntesis del daño que puede ocasionar un borracho al volante. La irresponsabilidad y el desprecio por la vida ajena en su máxima expresión; un recordatorio atroz de que el alcohol al volante mata.
La madrugada del 26 de octubre del año pasado, el colectivo Sol del Norte que salió de Oberá tuvo la desgracia de toparse con Rafael Gonzalo Ortiz Jordán (34), quien conducía un Ford Focus que se cruzó de carril y ocasionó el desastre.
Ese día había elecciones y muchos de los pasajeros del micro viajaban a sus respectivas localidades para votar. La mayoría eran jóvenes.
Pero el colectivo conducido por Nicolás Tarnowski (30) apenas transitó 18 kilómetros: justo en bajada, curva y acceso al puente del arroyo Yazá, el Focus lo impactó de frente.
Como relataría después, Tarnowski hizo lo humanamente posible y más para enderezar la marcha, pero el terrible choque dejó su sello de muerte: el colectivo embistió el guardarraíl del puente y cayó casi 20 metros al vacío.

El resto fueron gritos y desesperación entre los hierros retorcidos. El agua que se metía por cualquier resquicio, oscuridad, dolor, pedidos de auxilio.
La policía fue alertada y comenzó un amplio operativo que incluyó a varias dotaciones de bomberos y ambulancias. La madrugada se iluminó con el trajinar de las sirenas.
Con el correr de las horas se confirmaron nueve víctimas fatales, siete de ellos estudiantes de las facultades de Ingeniería y de Arte y Diseño de la Universidad Nacional de Misiones (Unam), con sede en Oberá.
Fallecidos y heridos
En la tragedia del arroyo Yazá perdieron la vida Magalí Lilén Belén Amarilla (22), de Campo Ramón, y Katia Bupvilofsky (24), de Oberá, estudiantes de la Arte y Diseño; Ángelo Tadeo Alpuy (19), de Eldorado, Elián Natanael Álvez (25), de El Alcázar, Enzo León (19), de Eldorado, y Brian Hobos (19), de Wanda, alumnos de Ingeniería.
En tanto, Jonás Luis Dávalos (20), de Eldorado, estaba realizando el cursillo de ingreso para la misma carrera.
La octava pasajera fallecida fue Gabriela Paola García (26), de Oberá. También murió Ortiz Jordán, el conductor del Focus.

Otras 29 personas resultaron heridas de diversa consideración y fueron atendidos en los hospitales de Campo Viera y Oberá. Posteriormente, hubo derivados a Posadas.
A un año del hecho, muchos sobrevivientes continúan en rehabilitación y tratan de rehacer su vida.
En el puente, una cruz recuerda a las víctimas. Abajo, aún perduran restos del chasis del colectivo; mientras que, al pie de una columna, el retrato de una Virgen anónima custodia a los vivos que transitan por el lugar.

Audios que presagiaron el desastre
El test de alcoholemia del chofer del colectivo dio negativo, lo mismo que al guarda. Contrario a ello, el análisis post mortem mediante extracción de humor vítreo practicado sobre el cadáver de Ortiz Jordán arrojó que al momento del siniestro vial manejaba con 3.4 gramos de alcohol por litro de sangre, un rango altísimo.
Pero como si lo descripto fuera poco, trascendieron audios que el mismo Ortiz Jordán le envió a un amigo en los instantes previos al desastre. Se trata de una prueba estremecedora de su estado etílico y hasta de la premeditación del hecho.

“Haceme el aguante, por favor. Me acabo de separar, la mandé a la puta a mi mujer. Peleé con toda la familia. No sé dónde puta estoy. Estoy yendo como a 180 parejo en la ruta”, manifestó en un audio de WhatsApp.
Luego reconoció: “Voy a 180, 190… recién mordí la banquina y casi me pegué un palo”, y se río; pero en el siguiente audio parecía llorar: “Me quiero pegar un palo más o menos, no sé. Se va a la puta todo. Te juro que tengo unas ganas de morirme, boludo. Se fue a la puta todo, vieja”.
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