La “Roca” Braganza y un presunto cómplice a juicio por millonario y violento robo a un Pago Fácil de Oberá

El hecho se registró el 9 de marzo del 2020 en perjuicio de Esteban Pacheco y su esposa Débora Welke. El debate comenzará a las 8.30 en el Tribunal Penal de Oberá. La Roca y Dante Bergese también están acusados de asalto a una pareja de jubilados, pero el expediente aún no fue elevado a juicio

Lejos de los flashes y aplausos que despertaba cuando combatía en MMA, Cristian “la Roca” Braganza (33) será juzgado mañana junto a su presunto cómplice Dante Bergese (31) por un millonario robo en perjuicio de una sucursal de Pago Fácil, en Oberá, el 9 de marzo del 2020.


El inicio del debate oral está previsto para las 8.30 en sede del Tribunal Penal Uno de Oberá. Fueron citados catorce testigos y se prevé que en la misma jornada se escuchen los alegatos y se arribe a una sentencia.

Con relación al hecho, en la instrucción se hallaron elementos para imputar a ambos por el robo a Esteban Pacheco (42) y su esposa Débora Welke (35), propietarios del local de cobros, quienes fueron abordados por dos delincuentes armados que los agredieron para robarles una mochila que contenía 2.085.000 pesos.

En el forcejeo con los delincuentes, Pacheco sufrió un corte de arma blanca en el hombro izquierdo, lo que demandó once puntos de sutura. Además, el hombre y su esposa padecieron múltiples excoriaciones.  

Braganza y Bergese fueron detenidos el 13 de agosto del 2020, pero no por el robo al Pago Fácil, sino como sospechosos de otro ilícito registrado en pleno centro de Oberá en perjuicio de Raúl Mousquere (69) y su esposa Marta Chalanczuk (63).

La Roca y su presunto cómplice fueron detenidos el 13 de agosto del 2020

Recién después, con ambos tras las rejas, la investigación policial los vinculó al robo al Pago Fácil, lo que fue avalado por el Juzgado de Instrucción Uno, aunque no fueron identificados por las víctimas.

Por ello en el debate de la presente jornada ambos implicados serán juzgados sólo por el primer hecho, mientras que el segundo aún no tiene fecha, según precisó una fuente con acceso al expediente.

La voz de las víctimas

El robo al local de calle Córdoba y Wilde tuvo gran repercusión por la violencia del hecho  y el monto del botín. Asimismo, los propietarios resultaron con heridas de diversa consideración.

“Pero las secuelas físicas son lo de menos. Estamos con mucho miedo, más para bajar las persianas que para seguir con este negocio. En el hospital, en un momento nos pusimos a charlar y fue feo pensar en lo que pudo haber pasado, sobre todo porque tenemos dos hijos chicos”, reflexionó entonces Pacheco.

Precisaron que ese día cerraron a las 12.10 y salieron por el frente, como hacían habitualmente, para llevar la plata al banco. Sobre calle Córdoba tenían estacionada la moto, por lo que ya salieron con los cascos puestos, lo que luego les ayudaría a mitigar los golpes recibidos.

El hombre recordó la escena: “Ya estaba por subir a la moto cuando vi que paró un coche al lado mío y un tipo con casco se bajó corriendo para mi lado, sin decir ni una palabra. Me prendí de la mochila, empezamos a forcejear y ahí me hincó con el cuchillo, pero primero no sentí nada”.

Pacheco y su esposa

Pacheco logró tumbar y someter al primer delincuente que lo atacó, instancia en que el segundo lo abordó por atrás y comenzó a golpearlo con la culata de su revólver.

“Lo tenía a uno tirado en el suelo, pero vino el otro y me empezó a pegar culatazos en la espalda. Pienso que zafé porque tenía puesto el casco, sino me hubiera pegado en la cabeza.  En un momento me di vuelta para enfrentarlo y ahí fue cuando me apuntó con el revólver. No me quedó otra que soltar la mochila”, detalló.

Pero entonces su esposa fue por el ladrón que se llevaba la mochila, quien la repelió a trompadas y patadas. La mujer cayó a la calle, los ladrones subieron al auto y escaparon del lugar.

“Estamos vivos de milagro”

El hombre se subió a la moto y salió tras los ladrones, aunque no logró ubicarlos y regresó enseguida. “Me subí a la moto y salí atrás. Ni sentí que estaba cortado, sólo pensé que me rompieron la remera en el forcejeo”, indicó entonces.

A su lado, su esposa describió la desesperación que sintió cuando lo vio salir en busca de los delincuentes y su alivió al verlo regresar.

Recordó que en ese lapso “pedí que llamen una ambulancia porque estaba cortado. Cuando llegó le dije: vos estás cortado, pero me respondió que no, que sólo le rompieron la remera. No se había dado cuenta que lo lastimaron”.

Pacheco padeció un corte en el hombro

Ambos delincuentes usaban cascos, pasamontañas y lentes, eran delgados y de estatura media. Un detalle no menor: durante el atraco ninguno dijo una palabra. “Ni cuando me apuntaron”, agregó Pacheco.

Como contrapartida al silencio de los ladrones -tal vez para ocultar un acento en particular o tal vez por otro tipo de estrategia-, los gritos de las víctimas retumbaron por el barrio, tal como comentaron después los vecinos, aunque poco pudieron hacer porque la secuencia demandó segundos.

Los malvivientes abandonaron la escena a bordo de un Volkswagen Bora color negro, sin chapa patente colocada, coche que fue abandonado a pocas cuadras del lugar, en cercanías al Jardín de los Pájaros.

“Estos ladrones estudiaron bien nuestros movimientos y deben saber dónde vivimos, cuántos hijos tenemos y todo. En el momento no te das cuenta, pero después cuando empezás a caer, dimensionas la gravedad. Nosotros creemos en Dios y estamos seguros de que no pasó a mayores porque Él estuvo con nosotros, porque nos podrían haber matado. Estamos vivos de milagro”, remarcaron.

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