«Hace cuatro años que no puedo abrazar a mi hijo, me matan por dentro»: lucha de un padre ante la burocracia judicial
Brian Miguel entabló una demanda para ver a su hijo. Tiene fallos favorables en tres instancias provinciales, pero la madre del nene recurrió a la Corte Suprema de la Nación para evitar el contacto. «Sólo quiero ver a mi hijo, que sé que también me extraña», subrayó
Hace cuatro años que Brian Miguel no puede ver a su hijo, a pesar de las instancias judiciales que avalaron su pedido. Ni siquiera los fallos favorables del Juzgado de Familia de Oberá, la Cámara de Apelaciones y el Superior Tribunal de Justicia (STJ) posibilitaron la revinculación con el menor que tiene 10 años.
Ocurre que la madre del nene decidió interponer un recurso extraordinario federal ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, instancia que actualmente se encuentra en análisis de la máxima autoridad judicial del país.
“Hace cuatro años que no puedo abrazar a mi hijo, me matan por dentro. Mi hijo crece y yo me lo pierdo. Cada día que pasa es una tortura porque no vuelve. Nadie me va a devolver esos momentos”, reflexionó Miguel.
Reconoció que está agotado del trajinar judicial y por ello decidió hacer público su reclamo.
“Ya no aguanto más callarme. No quiero pelear ni dañar a nadie, sólo quiero ver a mi hijo, que sé que también me extraña. Estoy desesperado”, expresó al borde del llanto.
Contó que en octubre de 2021 inició una demanda de régimen de comunicación y contacto ante el Juzgado de Familia 1 de Oberá. La acción fue promovida contra Camila Celeste P., madre de su hijo, con el objeto de obtener un régimen de visitas que le permita mantener un vínculo con el nene.
Desde el Código Procesal provincial hasta los tratados internacionales priorizan el interés superior del niño de mantener contacto con sus padres. Pero a pesar de estas garantías legales, el expediente en cuestión revela largos períodos de inactividad y múltiples obstáculos en cada etapa, al punto que en cuatro años el papá no pudo ver a su hijo.
Instancias legales
Tras la presentación de la demanda el 6 de octubre de 2021, la audiencia inicial fue fijada para fines de ese mes, pero debió suspenderse por problemas de salud alegados por la demandada, reprogramándose para noviembre.
En marzo de 2022 se celebró una audiencia a distancia, donde se admitieron pruebas documentales de ambas partes y se dispuso la producción de prueba testimonial y pericial.
Durante 2022 y 2023 intervinieron psicólogos y otros profesionales. Se realizó una entrevista psicológica al menor para evaluar su estado emocional.
Estas medidas judiciales tenían como finalidad allanar el camino hacia una terapia de revinculación supervisada, tal como lo solicitaba el padre.
Finalmente, en marzo de 2023, el Juzgado de Familia dictó sentencia parcialmente favorable a Miguel.
“El juez José Gabriel Moreira consideró fundada la demanda y estableció un régimen de comunicación supervisado con mi hijo. También ordenó una evaluación interdisciplinaria por parte del Cuerpo Médico Forense, pero la sentencia fue apelada por la madre”, detalló Miguel.
Luego, la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial confirmó íntegramente el fallo de primera instancia, imponiendo las costas a la parte demandada.
Ya sobre finales de 2025 el Superior Tribunal de Justicia (STJ) confirmó lo resuelto en primera y segunda instancia, aunque hasta el momento la revinculación no se concretó de manera efectiva, denunció el progenitor.
En cuatro años, el expediente acumuló más de 700 fojas con innumerables presentaciones, informes y medidas.
Demora que daña
A lo largo del proceso, la demandada vio rechazadas sus pretensiones en todas las instancias provinciales: perdió en primera instancia y segunda instancia, y volvió a perder ante el STJ de Misiones.
Pero pese a haber agotado las vías locales, la mujer decidió interponer recurso extraordinario federal ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, instancia excepcional en la que la causa se encuentra actualmente.
Con el patrocinio del abogado obereño Gabriel Rivero Dubil, Brian Miguel ya presentó la correspondiente réplica, encontrándose a la espera de resolución por parte del máximo tribunal del país.
“Esta nueva instancia en curso, de carácter estrictamente excepcional, mantiene suspendida en los hechos la posibilidad de una revinculación plena y efectiva entre padre e hijo, prolongando un conflicto que ya fue ampliamente analizado y resuelto en el ámbito provincial”, subrayó el letrado.
Como conocedor de los vericuetos legales, opinó que “mientras los expedientes suben y bajan de los juzgados, el tiempo real sigue corriendo, y ese tiempo no vuelve. Son años irrecuperables: cumpleaños sin abrazos, actos escolares sin presencia, enfermedades atravesadas en soledad”.
“En causas de comunicación y contacto, el paso del tiempo no es neutro, ya que daña, enfría vínculos y deja huellas profundas, especialmente en los niños”, lamentó Rivero Dubil.
Asimismo, opinó que el proceso judicial, aun siendo legítimo, se vuelve “cruelmente lento cuando se trata de vínculos familiares”.
“Cada recurso, cada resolución que demora meses, impacta directamente en la vida de un niño que necesita a su padre y de un padre que no puede ejercer su rol. La justicia, cuando se dilata excesivamente, también puede transformarse en una forma de daño”, remarcó.
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