“Ramp vino con el cuchillo en la cintura”: entrevista a los hijos de Daniel Marco, comerciante gitano asesinado en Oberá
Gustavo y Brian Marco contaron su versión sobre el hecho que se cobró la vida de su padre a manos del médico Ernesto Ramp. Aseguraron que el imputado actuó con premeditación y “nos quiso matar a los tres”. Detalles exclusivos del caso cruzado por la muerte, mucho dolor y prejuicios
“Mi papá tuvo varios paros y luchó, porque quería vivir. Tenía muchas ganas de vivir. Pero la doctora que lo operó, de entrada, me dijo que el cuchillo hizo demasiado daño”, contó Gustavo Marco (24), abatido por el trágico final de su papá, Daniel Marco (55), comerciante de la comunidad gitana apuñalado por el médico Daniel Ramp (55).
El pasado 26 de diciembre, a las 11.30, Ramp llegó a la concesionaria de camiones de Marco, en colectora Apóstoles Norte de Oberá, reclamando el saldo de la venta de un camión.
Según Gustavo y su hermano Brian Marco (25), testigos directos del hecho, sin mediar palabras el agresor lanzó un primer golpe y luego sacó un cuchillo de la cintura con el que cortó a los jóvenes y lesionó de muerte al padre, quien agonizó cinco días, hasta su deceso el 31 de diciembre.
Luego del hecho, Ramp volvió a Aristóbulo del Vale, donde reside, y radicó una denuncia ubicándose en el rol de víctima. De todas formas, al otro día fue detenido y luego imputado por homicidio simple, carátula que puede variar.
Este medio charló con los hijos de Marco y su esposa Marisol, quienes contaron su versión de los hechos, aseguraron que fue el médico quien atacó con premeditación y pidieron justicia.
“Tengo tres hijos y me quedé sola. Cómo sigo sin mi marido. Era la cabeza del hogar”, reflexionó Marisol entre lágrimas.
Mencionó que, si bien el cuadro de su esposo era gravísimo, como personas creyentes esperaban un milagro que no llegó.
Visiblemente abatida, indicó que recién el lunes recibieron el cuerpo proveniente de la morgue y no pudieron velarlo. “Tuvimos que llevarlo derecho al cementerio. Ni siquiera pudimos despedirlo, no es justo”, lamentó.

“Nos quiso matar a los tres”
Brian y Gustavo precisaron que el 6 de noviembre pasado le compraron un camión a Ramp, por ofrecimiento de éste. Era la primera vez que hacían negocios con el médico de Aristóbulo.
“Se le pagó casi todo y quedó un saldo de 1500 dólares, que vino a reclamar el 26 de diciembre. Mi papá le dijo que le iba a pagar, que le iba a dar plata y un cheque. Y en eso me tiró una trompada, me tropecé contra la máquina (retroexcavadora) del frente y cuando estoy en el suelo Ramp sacó el cuchillo de la cintura y me quiso apuñalar por la espalda, pero me refiló y me cortó la remera”, detalló Gustavo.
Y continuó la secuencia: “Estando yo en el piso, mi papá me quiere ayudar y ahí le hincó a papá; me levanté y me tiró otra puñalada que me cortó el brazo. En eso mi hermano salió de la oficina y también le tiró una puñalada que le cortó el brazo. Nos quiso matar a los tres”.

Ambos hermanos aseguraron que el profesional de la salud “llegó tranquilo, dijo buen día, feliz Navidad, y de repente empezó a pegar y sacó el cuchillo que tenía atrás, en la cintura. No hubo una pelea, no tuvimos posibilidad de defendernos”.
Luego del ataque, con Marco padre herido de muerte y sus hijos desesperados para ayudarlo, Ramp subió a su auto y se fue. “Lo cargamos a papá en la camioneta y fuimos al Hospital”, señaló Brian.
Asimismo, consideraron insólita la versión del médico al respecto: “Dice que nosotros teníamos el cuchillo, pero él no tiene ni un rasguño. En cambio, mi papá está muerto y nosotros estamos lastimados”.
“Se fue e hizo la denuncia en Aristóbulo del Valle diciendo que nosotros le atacamos y que él se defendió. En esa denuncia dijo que vendió el auto con el vino acá, pero no dio datos del comprador. El auto desapareció, por qué. También declaró que tenía el cuchillo y lo tiró”, agregó Gustavo.
Dolor sin límites
Esta es una historia de muerte y dolor cruzada por prejuicios, ya que luego del hecho, por redes sociales muchas personas apuntaron a la comunidad gitana, aún desconociendo la realidad de lo que pasó y las pruebas del expediente que se tramita ante el Juzgado de Instrucción Dos de Oberá.
“A los que opinan sin saber, les pregunto si les gustaría recibir año nuevo con un familiar en un cajón. Nadie tiene derecho de quitar la vida de nadie. Si querés reclamar algo, tenés todos los medios legales”, remarcó Gustavo Marco.
Orgulloso, contó que él y su hermano son tercera generación de vendedores de camiones en la provincia de Misiones, negocio que comenzó su abuelo Nicolás Marco.
Todavía sin entender la actitud del imputado, insistió en que “Ramp vino con el cuchillo en la cintura, nos atacó y mató a mi papá. Y vino con un auto sin patente que después hizo desaparecer. ¿Por qué? Aparte, es médico cirujano y sabe bien dónde lastimar para hacer el mayor daño, como hizo con mi papá”.

En tanto, los integrantes de la familia, que se completa con Talía (19), remarcaron que confían en la justicia, al tiempo que se constituyeron como querellantes para seguir el proceso de cerca.
“La gente habla sin saber nada. Pero nosotros tenemos principios, tenemos valores, somos cristianos. A mi marido le decían Toro y tenía clientes por toda la provincia que lo apreciaban mucho. Gente que nos llamó llorando porque no podían creer lo que pasó. Aparte, a manos de un médico que juró salvar vidas, no quitarlas”, manifestó Marisol.
Vale mencionar que, al momento del hecho, Ernesto Ramp se desempeñaba como director del Hospital de Aristóbulo del Valle, cargo del que inmediatamente fue separado por las autoridades de Salud Pública.
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