“Denuncié con nombre y apellido quiénes venden drogas, pero nadie hizo nada”: crudo relato de una vecina de Caballeriza
La difusión del estrago de la pasta base en el barrio Caballeriza de Oberá, donde multitud de jóvenes deambulan como zombis en busca de la próxima dosis, derivó en varios testimonios de vecinos que se contactaron con este medio para contar su experiencia.
Una serie de relatos, uno más tremendo que el otro, que iremos compartiendo para graficar la magnitud y complicidades de un problema que avanza como una epidemia incontrolable en todos los barrios.
“Hace unos meses hice una denuncia anónima; anónima por obvios motivos, vivo en Caballeriza, tengo familia y los que venden drogas son familias completas. Denuncié con nombre, apellido y dirección de cada vendedor de drogas de ese barrio, pero veo que no llegó a nada. Una familia es la que más vende”, subrayó una vecina.
Sobre los sospechosos, precisó: “Pusieron una carnicería de pantalla, pero el verdadero negocio es venta de drogas, desde hace años. La hija a media cuadra con su casita de dos pisos y kiosco, también pantalla. Autito nuevo en el garage, motos nuevas, y no trabajan, así que se puede ver a simple vista cuánto ganan arruinando las vidas de familias enteras”.
Precisó que en primera instancia pidió información en la comisaría sobre cómo radicar una denuncia anónima.
“Me dijeron que se puede hacer personalmente o por la página de la Policía de Misiones. Hice por la página, donde hasta aparece el mapa y tuve la opción de agregar la ubicación de los domicilios. Pero nadie hizo nada”, lamentó.

Si bien tiene temor de represalias, aseguró que se animó a denunciar por la cantidad de personas que conoce que cayeron en el flagelo y arruinaron sus vidas.
En tal sentido, opinó que “muchos culpan al adicto, y sí, son responsables; pero y si quisieran salir de las drogas, cómo hacen en un ambiente donde es tan fácil conseguirla por esa gente que se enriquece con la miseria ajena”.
“Venden como si fuera algo legal, porque todo el barrio y los de afuera saben. Se drogan los de acá y viene gente de otros barrios a comprar. Es un barrio sin autoridad, porque hasta la Policía sabe y no hacen nada. Conocen dónde está el problema y cómo terminarlo, pero no hacen nada. No les importa”, cuestionó.
.
.
