Pasó tres meses preso por intento de homicidio y su abogado probó que actuó en defensa propia
Julio Martín Lear aseguró que se defendió de la agresión de otro hombre, quien llegó a su casa con otros individuos y le reclamó una deuda inexistente. “Todo indica que reaccionó ante una agresión ilegítima”, destacó su abogado Gabriel Rivero Dubil, quien logró el cambio de carátula y su libertad
Luego de tres meses detenido por disparar con una escopeta a un hombre que irrumpió en su domicilio, Julio Martín Lear (63) fue liberado por disposición del Juzgado de Instrucción Uno de Oberá. En principio, el implicado fue imputado por homicidio en grado de tentativa, aunque luego la calificación fue atenuada como lesiones graves cometidas en exceso de la legítima defensa.
En consecuencia, el pasado 6 de febrero el juzgado dispuso la inmediata libertad de Leal. Asimismo, se ordenó la prohibición de acercamiento hacia José Da Silva (43), quien resultara lesionado en el hecho que se registró el pasado 8 de noviembre, en una chacra cercana al barrio 80 Viviendas de Aristóbulo del Valle.
Al respecto, el defensor Gabriel Rivero Dubil se mostró satisfecho con la excarcelación de su cliente, al tiempo que anticipó que seguirá trabajando para probar que actuó en legítima defensa y lograr el sobreseimiento definitivo.
Desde un primer momento, Lear aseguró que se defendió de la agresión de Da Silva, quien llegó a su casa con otros individuos y le reclamó una deuda inexistente.
Por su parte, Da Silva recibió un disparo en el cuello y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital Samic de Oberá. El 11 de noviembre fue dado de alta.
Al otro día, se presentó ante la Seccional Primera de Aristóbulo del Valle y acusó a Lear de haberle disparado tras una discusión por una deuda por trabajos realizados que se negó a pagarle.
La defensa
Rivero Dubil subrayó que su cliente actuó “sin intención criminal y en defensa de su integridad”.
Mencionó Lear es analfabeto y vive en condiciones muy precarias. Su principal sustento proviene de una pensión provincial por haber estado bajo bandera durante la Guerra de Malvinas.
“No vamos a permitir que se lo juzgue como a un delincuente. Julio Lear es un hombre vulnerable que actuó aterrado, solo y dentro de su propia casa. Todo indica que reaccionó ante una agresión ilegítima y un temor real de recibir más daños”, indicó el abogado.
Y agregó: “Buscamos la verdad completa. Y queremos que se respete a Lear como lo que es: un ciudadano con derechos, un hombre vulnerable, que se defendió de un ataque ilegitimo en su vivienda con lo que tenía a su alcance y merece un debido proceso”.
La denuncia
Luego de recibir el alta, el pasado 12 de noviembre Da Silva relató que el día 3 realizó podas y limpieza del terreno de Lear, quien luego le entregó 20 mil pesos en mercadería que retiró de un kiosco del barrio, mientras restaba 80 mil en efectivo.
Fue así que el 8 volvió a cobrar, el dueño de casa lo hizo pasar y discutieron por la presunta deuda. En ese marco, el implicado lo agredió con un machete, luego entró a su casa y salió con una escopeta con la cual le disparó.
El escopetazo alcanzó su cuello, pero logró escapar corriendo, pidió auxilio y lo trasladaron al Hospital local. Más tarde fue derivad al Samic de Oberá, donde permaneció tres días.
Temió por su vida
Por su parte, el mismo día del hecho -el 8 de noviembre- Lear se presentó en la comisaría local y contó que esa tarde a las 15 arribaron a su casa varios hombres, reconociendo a Da Silva y a otro identificado como Adrián R.
Aseguró que el primero le exigió más plata de lo acordado por el trabajo realizado. En un momento la presunta víctima sacó un cuchillo de entre sus ropas y lo amenazó con lastimarlo, mientras el segundo hombre le pegó con un palo.
Fue entonces que Lear corrió, se metió en su casa y trabó la puerta, al tiempo que los otros seguían lanzando amenazas y quisieron entrar por una ventana.
Siempre según su denuncia, el propietario temió por su vida, cargó la escopeta con el único cartucho que le quedaba y apuntó por la ventana. Afirmó que antes gritó que se vayan porque iba a defenderse, pero no le hicieron caso.
Tras efectuar el disparo, mencionó que los agresores salieron corriendo. Por su parte, Lear se refugió en un monte cercano porque temía que regresen a vengarse y luego se dirigió a la Policía.
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