Le secuestraron el celular, pero ahora deja cartas y tablas con clavos en las casas de los vecinos
En lo que va del año, Angelina Britos acumuló catorce denuncias. El viernes pasado le secuestraron el celular, pero ahora amenaza con cartas y pinchó la goma del auto de una vecina. Continúa manejando, a pesar de una supuesta patología mental
Ante el cúmulo de denuncias -sólo en lo que va de 2026 ya sumó catorce en diferentes comisarías-, el pasado viernes Angelina Britos (77) fue demorada y le secuestraron el celular para pericias de Cibercrimen.
Pero lejos de reflexionar, la señora redobló sus ataques con cartas manuscritas y hasta pinchando una cubierta del coche de una vecina, en calle Mendoza, lo que motivó otra denuncia.
Según averiguó este medio, sobre la citada pesan más de 50 denuncias radicadas en los últimos años por daño, amenazas, calumnias, injurias y hostigamiento digital reiterado.
La última fue registrada el lunes por una vecina, quien en su patio del frente encontró una nota de puño y letra. Pero no sólo eso, ya que además la víctima notó que tenía una goma del coche pinchada, tras lo cual observó que en el acceso a su garage habían dejado una tabla con clavos hacia arriba.
Luego, al revisar los registros de las cámaras de seguridad de su casa, observó infraganti a su vecina Britos.
En consecuencia, el juez de Instrucción Dos, Horacio Alarcón, subrogante del Instrucción Uno, dispuso que se le notifique de la causa por daño.
Peligro inminente
En la denuncia que derivó en el secuestro del celular de la jubilada, se precisa que profirió graves amenazas contra la integridad física de la víctima.
Por ello, el pasado viernes fue conducida a la Seccional Primera, donde le notificaron de la causa y se procedió al secuestro de su celular para peritajes a cargo de la División Cibercrimen.
A la luz de los hechos, poco sirvió la medida, ya que horas más tarde volvió a la carga con la nota y pinchando una cubierta de su vecina.
La implicada es la misma que desde hace años hostiga a los propietarios de una conocida cadena de supermercados de Oberá. También quien calumnió hasta el cansancio a un profesor de educación física mediante las redes.
“La misma que acusa sin pruebas a funcionarios, vecinos y comerciantes, irrumpe en locales e insulta con total impunidad. Incluso conduce y se graba, situación que está prohibida y desde el municipio se debería actuar de oficio para evitar una tragedia, más teniendo en cuenta que en varias de esas grabaciones lanza amenazas de muerte”, alertó uno de los damnificados.
Precisó que la mujer “tiene cuatro hijos, quienes parecen desentenderse del riesgo que implica su madre para terceros, teniendo una responsabilidad moral de asistirla. Argumentan que tienen prohibición de acercamiento hacia ella y ahí agotan su intervención. El problema es que esta mujer va escalando en su agresividad”.
La citada tampoco tiene un diagnóstico psiquiátrico, más allá de ciertos indicios.
En ese contexto, el afectado se reflexionó: “Si estuviera fuera de sus cabales: ¿cómo en noviembre pasado le renovaron el carné de conducir?”, tal como corroboró este medio.
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