Una puñalada, 37 puntos en el abdomen y graves secuelas para toda la vida
En agosto de 2015, Ramón Britos intentó matar a su ex pareja, Viviana Leske, en Oberá. A casi once años del hecho, la víctima afronta sería secuelas permanentes. “Me arruinó para toda la vida. Para colmo ya salió y vive cerca”, alertó respecto a su agresor
“La Policía vino y me avisó que él se mudó a San Miguel, y que no me conviene ir para ese lado. No estoy por ir porque le tengo miedo, pero no sé qué pasa por su cabeza…”, reflexionó Viviana Beatriz Leske (41) en relación a la actualidad de su ex concubino, Ramón Britos (53), quien hace casi once años intentó matarla.
El imputado fue condenado, cumplió su sentencia y en agosto del año pasado el Tribunal Penal Uno de Oberá le concedió la libertad condicional.
Pero el terror a Britos es una de las secuelas que le dejó aquella puñalada en el estómago del 5 de agosto de 2015, a plena luz del día, en la plaza del barrio 70 Viviendas de Oberá.
Los 37 puntos de sutura que recibió en el abdomen grafican la brutalidad del ataque, al tiempo que conllevan una grave secuela física de por vida y que ya demandó tres cirugías.
“Tuvieron que cambiarme la malla que me sostiene las paredes del abdomen, porque el corte fue tan grande que se veían las tripas. Los primeros años anduvo bien, pero después el cuerpo empezó a rechazar la malla. Se infecta, junta pus y hay que drenar. A principios de marzo me iban a operar, pero me engripé. Ahora van a reprogramar la cirugía”, detalló.
Con la descripción que hizo, alcanza y sobra para dimensionar el daño ocasionado por su agresor, como también los dolores que afronta día a día.
“Es muy doloroso y cada tanto me tienen que drenar. Con el paso de los años va empeorando, lamentablemente. De entrada, me dijeron que me tenía que cuidar mucho. No puedo hacer fuerza, eso me limita mucho y por eso no puedo trabajar afuera”, lamentó.
En ese contexto, opinó que “es mucho el daño que me hizo, me arruinó para toda la vida. Para colmo estuvo preso diez años, salió y vive cerca. Parece una burla”.

Tragedia anunciada
En abril de 2017 el implicado reconoció su culpabilidad en juicio abreviado y el Tribunal lo sentenció a 15 años de cárcel por “homicidio calificado por violencia de género en grado de tentativa, y amenaza con arma blanca y lesiones leves reiteradas”.
En tanto, si bien recién en agosto de 2030 se dará por cumplida la pena, por el tiempo transcurrido tras las rejas y la evaluación carcelaria, desde agosto del año pasado Britos goza de la libertad condicional y fijó domicilio en la casa de una hermana, en calle 10 del barrio San Miguel de Oberá.
Respecto a los requerimientos del beneficio, el mismo está sujeto al “exhaustivo control del Patronato de Liberados”, cita la disposición del Tribunal.
Asimismo, se subraya que la prohibición de acercamiento a 300 metros de la víctima y sus hijos opera hasta el 10 de agosto de 2030, cuando se dará por cumplida la totalidad de la pena impuesta.
Pero la mujer recordó que cuando la atacó, hace casi once años, también existía una restricción vigente, lo que no impidió que el agresor tratara de matarla.
En realidad, ni siquiera seis denuncias previas por golpes y amenazas de muerte ni la exclusión de hogar y prohibición de acercamiento dictada semanas antes evitaron que Britos la apuñalara.
En trece años de convivencia la pareja tuvo cinco hijos, mientras que ella tiene un varón de una relación anterior, los cuales también padecieron la violencia a manos de su padrastro.
Tampoco es un dato menor que Britos ya purgó una primera condena por lesiones graves en perjuicio de una anterior pareja.

Ataque planificado
Aseguró que los vecinos jamás se metieron, aunque muchas veces fueron testigos de la violencia verbal y física a la que estaba sometida junto con sus chicos.
“Yo aguantaba porque pensaba que iba a cambiar. Pero, sobre todo creía que si lo dejaba mis hijos me iban agarrar bronca. Siempre aguanté por ellos, por mis hijos, para que crezcan con un padre”, reconoció.
A mediados de 2015 Leske denunció a Britos por golpear a su hijo mayor. Por aquel episodio el hombre apenas estuvo preso una semana, pero ya no regresó a la casa por la restricción impuesta. Ahí juró venganza.
El 19 de julio irrumpió en la vivienda de los padres de Leske con un puñal, aunque ella logró escapar por una ventana. Entonces el violento descargó su ira lesionando a sus ex suegros.
El hecho derivó en una nueva denuncia, pero Britos ni siquiera habría sido notificado y tuvo vía libre para abordar a su ex pareja.
Con absoluta impunidad planificó el ataque que concretó la tarde del 5 de agosto de 2015 en la plaza del barrio 70 Viviendas de Villa Lindstrom.
“Mi nene más grande estaba jugando a la pelota en la plaza y no volvía, entonces le fui a buscar y ahí (Britos) aprovechó para hincarme”, rememoró.
“Me quiso cortar el cuello”
Al agresor no le importó que había niños jugando en el lugar ni adultos que resultaron testigos del hecho.
“Llegué a la plaza y él apareció de golpe, se ve que estaba mangueando. Me agarró de un brazo y me hizo sentar en un banco. Me preguntaba por qué le denuncié, me decía barbaridades. En un momento sacó el cuchillo y de una me quiso cortar el cuello, pero le empujé y ahí me hincó en la panza. Si no, me cortaba el cuello, como él quería, y me mataba ahí”, aseguró.
Recordó que “en el momento no dolió, ni cuando hincó ni cuando sacó el cuchillo. Dolió después, cuando empezó a sangrar. Sentía el calor de la sangre chorreando y cada vez me sentía más débil. Me desesperaba porque pensaba en mis hijos, qué sería de ellos si me moría”, recordó en detalle.
Tras el ataque Britos escapó corriendo con dirección a San Miguel, mientras que sus hijos -testigos del ataque- fueron a pedir ayuda a la casa de sus abuelos.
Por fortuna, por esos días un hermano de Leske que reside en la provincia de Santa Cruz estaba de visita en Oberá y disponía de movilidad, lo que terminó salvando la vida a la víctima.
“Después los médicos me dijeron que menos mal mi hermano me llevó rápido, porque si tardaba un minuto más me moría desangrada porque me perforó el hígado”, aseguró.
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