La peligrosa cultura de las pandillas llegó a Oberá con menores armados con machetes
Algo hay que hacer y de manera urgente. La peligrosa cultura de las pandillas llegó a Oberá y se expresa de la manera más preocupante: menores armados con machetes que atacan al azar. Chicos de entre 12 y 16 años que saben que la ley los favorece, por ahora, por lo que actúan con violencia e impunidad.
Lo que sucedió en la madrugada del último sábado, cuando una numerosa patota atacó a dos estudiantes del profesorado de Educación Física, expuso de manera brutal el accionar de los vándalos que podrían haber matado a alguien.
Y no es una exageración. Alcanza con ver las lesiones que padecieron las víctimas, que literalmente corrieron por sus vidas.

Son varios los episodios, la continuidad de hechos que ocurrieron en los últimos meses. Chicos que hoy andan armados con machetes y no pasa nada, no hay consecuencias, serán adultos sin límites ni ley.
Las pandillas locales ya tienen nombres y se muestran por redes sociales. No se ocultan ni quieren pasar desapercibidas. La atención que no tienen en su casas, en la escuela, la quieren obtener en la calle en base a la violencia.

Es muy triste, y muy peligroso. Ya llegó, está acá.
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