“Qué vergüenza”: fijaron una pena de 2 años para el fisicoculturista Javier Batista y no va preso
En una nueva sentencia, el Tribunal Penal de Oberá recalificó la causa como “lesiones leves”, a pesar de que la víctima -Yenifer Guayaré- quedó cuadripléjica. La primera sentencia había sido anulada. “Qué vergüenza. Es como decir: vayan y maten o dañen tranquilos”, reflexionó Guayaré en diálogo con este medio
El 23 de diciembre de 2022, justo en víspera de Noche Buena, una resolución del Superior Tribunal de Justicia (STJ) ordenó la liberación del fisicoculturista e instructor Javier Orlando Batista, quien en mayo de 2021 había sido sentenciado a nueve años de cárcel por agredir y dejar cuadripléjica a su ex concubina, Yenifer Guayaré (34).
En el juicio, los testimonios de la víctima y de una anterior pareja que también padeció violencia, más el aporte técnico de un médico forense, sentaron las bases para la pena impuesta por el Tribunal Penal Uno de Oberá.
Batista fue hallado “autor penalmente responsable del delito de lesiones gravísimas doblemente calificadas por el vínculo y por violencia de género” y trasladado a la cárcel de Cerro Azul.
Pero apenas transcurrió un año y siete meses y resultó beneficiado con la excarcelación extraordinaria bajo caución juratoria y recuperó la libertad, tal lo dispuesto por el STJ, órgano que anuló la sentencia por “falta de fundamentación del fallo condenatorio”.
Asimismo, se ordenó conformar un nuevo tribunal para arribar a una sentencia con las pruebas ya producidas, es decir sin un segundo juicio.
Así, en una sentencia fechada el pasado 27 de marzo, el Tribunal Penal de Oberá fijó una pena de 2 años de cárcel por “lesiones leves calificadas”. De esta forma, por el tiempo que Batista pasó tras las rejas, se dio por cumplida la pena y no volverá a la cárcel.

La víctima fue notificada hoy y, ante la consulta de este medio se mostró frustrada por la pena impuesta: “Qué vergüenza. Es como decir: vayan y maten o dañen tranquilos, total 2 años y ya está cumplida la condena”.
“Mientras tanto, sigo luchando todos los días de mi vida, haciendo sorrentinos para vender, que los hago como puedo -con una mano, porque la otra aún no me funciona-, ya que no puedo trabajar afuera y la pensión es muy baja. Pero bueno, así estamos. La verdad me siento muy triste”.
El caso
Según el requerimiento de elevación a juicio, la noche del 14 de diciembre del 2016 Batista y Guayaré concurrieron a una cena en el Club Cooperativa de Oberá y luego tuvieron una discusión que culminó afuera, cuando ella cayó al suelo tras recibir un golpe que le ocasionó una lesión gravísima
En el juicio, la víctima contó que comenzaron a discutir por una escena de celos de su pareja que la trató de “puta”.
Alrededor de la una del 15 de diciembre salieron del salón de eventos y ella le pidió las llaves de la casa, circunstancia en que Batista “se dio vuelta y me agarró de los cabellos, de frente con las dos manos. Ahí ya no me acuerdo más. Después sentía mucho dolor en el cuello, y la sensación de no poder moverme”.
Luego la subieron al auto del padrastro del acusado y la trasladaron al Hospital, donde su pareja habló con el médico de guardia y le dijo que estaba borracha y se cayó.

“En todo momento le dije que me había golpeado. Pero el médico Luis Derna me decía que no me preocupe, que ya me iba a pasar (…) Le dije al médico que mi pareja me golpeó. Yo lo acusé y se fue”, aseguró.
“El médico me trató de borracha. Tuve que hacer la denuncia en Posadas porque acá no me escucharon”, dijo en relación a su posterior traslado al Hospital Madariaga.
Opinión de médicos y acusación fiscal
La lesión sufrida por Guayaré le ocasionó un daño irreparable en la columna cervical, al extremo que quedó cuadripléjica y debe movilizarse en silla de ruedas.
En el debate oral se leyó la declaración del traumatólogo Santiago Balderrama que operó a Guayaré en el hospital Madariaga, quien concluyó que “nunca tendrá la movilidad ni recuperará el cien por ciento de sus funciones”.
El médico forense Horacio Marín precisó que la caída “tuvo que tener la suficiente intensidad para producir una lesión”, lo que puso en dudas que un simple tropezón haya derivado en tremenda consecuencia.

Según la fiscal Estela Salguero, el golpe de Batista “la hace caer y le produce un desplazamiento de la cuarta y quinta vértebra cervical, con tal mala suerte que tenía un tumor, cuya existencia desconocía, que se desplaza y produce la inmovilidad de sus miembros y una incapacidad permanente”.
La fiscal también ahondó en las actitudes de mostró Batista después del hecho, lo que sumó indicios para la acusación.
“Hay una situación muy llamativa en la actitud de Javier, que en todo momento dijo que la ayudó y que la llevó al Hospital, lo que es verdad, pero en el Hospital quedó sola. Llamativamente Javier se fue. Ella tiene padres, hermanos, una tía que trabaja en el Hospital; pero se fue y no llamó a ningún familiar”, remarcó en su alegato.
También se refirió al testimonio de Paola Ramírez, ex pareja de Batista que prestó testimonio y lo acusó de violencia.
Luego, para anular la sentencia, el STJ tuvo en cuenta los argumentos de la defensa de Batista, desde donde hicieron hincapié en un tumor benigno (osteocondroma) que presentaba Guayaré y que pudo desencadenar la parálisis que la aqueja.
.
.
