Tenía 13 años, lo asesinaron y escondieron su cadáver en un ropero: la tragedia de Oscarcito
En el barrio Caballeriza de Oberá aún retumban los horrendos detalles del asesinato de Oscar Ferreyra, de 13 años, cuyo cuerpo en descomposición fue encontrado en un ropero dentro de una casa desocupada.
El menor desapareció la noche del viernes 19 de marzo de 2011. Fue visto por última vez con Ricardo Aníbal Espinoza, entonces de 24 años.
Al otro día, como no regresó, su mamá radicó la denuncia. Lo buscaron durante todo el fin de semana, pero no tuvieron suerte.
Finalmente, el lunes al mediodía una vecina alertó que cerca de su casa había un fuerte olor. Llegó la policía y recorrieron terrenos baldíos y pastizales, pero no hallaron nada.
Horas más tarde, una mujer que tenía una vivienda que no ocupaba, en el mismo barrio, fue a hacer limpieza y se topó con el horror: el fuerte olor la dirigió hasta el ropero donde estaba oculto el cadáver.

La dueña de casa era la ex pareja de Espinoza, quien tenía una llave. Eso, sumado a que varios testigos declararon haberlo visto con Oscarcito menos de 48 horas antes, lo pusieron en el radar de los investigadores.
La víctima presentaba un fuerte traumatismo en la cabeza y se supone que habría recibido un mazazo. También tenía lesiones por ahorcamiento. Sin embargo, no se hallaron signos por abuso sexual.
En agosto de 2012, el Tribunal Penal de Oberá condenó a Espinoza doce años de prisión, quien en juicio abreviado reconoció la autoría del hecho. Nunca dijo qué lo motivo. Cumplida la pena, se fue de Oberá.
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