Temen por la vida de una abuela de 80 años: denuncian que personas ajenas la aislaron de su familia en Oberá
Una familia de Oberá hizo pública su preocupación por la situación que atraviesa Augusta Beatriz De la Torre, una mujer de 80 años cuyos parientes aseguran que desde hace varios años presenta un marcado deterioro cognitivo y conductas que pondrían en riesgo tanto su integridad como la de sus allegados.
La denuncia fue impulsada por su hija, Miriam Luján Maciel (63), quien el pasado 13 de enero radicó una presentación ante la Comisaría de la Mujer de Oberá. Según expuso, su madre se niega sistemáticamente a recibir atención médica o ser evaluada por profesionales de la salud, pese a que la familia sospecha que podría padecer una enfermedad neurodegenerativa.
«Mi abuela no se deja cuidar ni ayudar», relató Silvana, nieta de la mujer. Según su testimonio, De la Torre sostiene que sus propios hijos son sus «enemigos» y rechaza cualquier intento de acompañamiento o asistencia.
Los familiares afirman además que la octogenaria suele permitir el ingreso de personas ajenas a su entorno a su vivienda, algunas de las cuales se habrían convertido en figuras de confianza para ella. Esta situación, sostienen, profundizó el conflicto familiar.
De acuerdo con el relato de la familia, durante el último fin de semana se produjo un grave episodio cuando dos hombres que frecuentarían la vivienda habrían atacado con armas blancas a integrantes del grupo familiar. Los denunciantes aseguran que la mujer tomó partido por los agresores, lo que incrementó la preocupación de sus hijos y nietos.

«Si intentamos llevarla al médico o ayudarla, se pone violenta, nos agrede y sale a la calle diciendo que le estamos haciendo algo», sostuvo la nieta, quien además manifestó que la familia intentó buscar intervención judicial, aunque hasta el momento no habría obtenido respuestas concretas.
Los denunciantes también señalaron que existirían terceras personas que influyen sobre la jubilada y que, según su visión, contribuyen a deteriorar aún más la relación con sus hijos.
Mientras tanto, la familia insiste en la necesidad de una evaluación interdisciplinaria que permita determinar el estado de salud de la mujer y establecer mecanismos de protección adecuados, tanto para ella como para su entorno cercano. Aseguran sentirse desbordados por una situación que se prolonga desde hace años y reclaman una intervención efectiva de los organismos competentes.
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