Caso Agustín Ramírez: denunciaron trabas en el tratamiento médico y en la causa contra los policías implicados  

Carla Ramírez, hermana de la víctima, detalló las complicaciones que padecen desde hace once meses: “Están trabando todo a propósito y ya estamos cansados del manoseo. Acá parece que la Policía pesa más que el resto de los ciudadanos y no debería ser así”

A poco de cumplirse once meses del siniestro vial que tuvo como víctima a Agustín Ramírez (24), cuya moto fue atropellada por un móvil policial que luego se dio a la fuga, la familia de la víctima sigue reclamando asistencia sanitaria para tratar las graves secuelas físicas y neurológicas que padece.


A consecuencia del impacto, el joven sufrió una rotura de cráneo y tuvieron que extraerle parte ósea, lo que requiere una prótesis, aunque Salud Pública viene dilatando los trámites.

El abandono por parte del estado se corrobora con el hecho de que el psiquiatra que debería atender a Agustín no puede acceder a su historia clínica por diferentes trabas burocráticas, lo que impide el tratamiento.

Hubo que extraerle parte del hueso del cráneo y requiere una prótesis

Esta situación, además del evidente perjuicio para el paciente, también afecta el avance de la causa judicial que se tramita ante el Juzgado de Instrucción Dos de Oberá, ya que sin un certificado oficial donde conste la evidente discapacidad que padece, tampoco se puede constituir como querellante para impulsar la acción penal.

En ese contexto, Carla Ramírez opinó que “tantas trabas no son casuales, están trabando todo a propósito y ya estamos cansados del manoseo”.

“Quieren que nos cansemos”

Incluso, en un hecho que siembra suspicacias, en el Certificado Médico Oficial (CMO) se indica que el muchacho padece una discapacidad asociada al daño cerebral, pero no se indica el porcentaje de incapacidad, requisito imprescindible para avanzar en lo sanitario y judicial.

“Se van a cumplir once meses del accidente y las veces que lo llevamos al psiquiatra no le puede atender porque en el sistema no consta la historia clínica. Una locura. Volvimos a hacer el pedido, pero el responsable de eso en Salud Pública está de vacaciones. Con la prótesis pasó lo mismo, primero estaba todo bien y después salieron con que tomaron mal las medidas”, reclamó.

La familia renovó el pedido de justicia

“Mi hermano era una persona sana, con proyectos y los policías lo dejaron así, con secuelas de por vida, como epilepsia. Pero el estado, que es patrón de los policías, nos pone todas trabas posibles porque quieren que nos cansemos y bajemos los brazos, y eso sí que no lo van a conseguir”, agregó.

En tal sentido, anticipó que recurrirán a la Justicia Federal y Derechos Humanos para “sacar el expediente de Oberá, porque ni siquiera podemos ser querellantes, y también para lograr el tratamiento que necesita Agustín. Acá parece que la Policía pesa más que el resto de los ciudadanos y no debería ser así”.

Policías imputados pero en libertad

Agustín Ramírez fue embestido el 16 de agosto del año pasado, alrededor de las 21.10, sobre calle Catamarca entre Urquiza y Quintana, en Villa Vick de Oberá. La víctima volvía de trabajar a bordo de su moto.

A consecuencia del siniestro padeció fractura de cráneo, trauma de tórax y fractura de clavícula izquierda, además de múltiples golpes y excoriaciones en diferentes partes del cuerpo.

A raíz del choque, la víctima permaneció 17 días en terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica, lo que a su vez le generó una lesión interna por tantos días entubado.

Al momento del hecho, Agustín convivía con su hija y la madre de la pequeña, aunque las graves secuelas que padeció también afectaron la relación y derivaron en la separación, lamentablemente.

Por el hecho fueron imputados el oficial subayudante Nicolás Skripchuk, del sargento primero y chofer Ariel Cantero y de la agente Camila Cantero.

Los policías imputados están en libertad

Se los acusa de abandono de persona, incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos y lesiones graves culposas. Los tres permanecen apartados de la fuerza, pero en libertad.

.

.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *